El informe fue encargado por
el prestigioso asesor del Pentágono Andrew Marshall, y
pretende preparar a las fuerzas armadas norteamericanas bajo
el mando del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld para sus
retos futuros.
El texto, de varias páginas, concluye con un
diagnóstico terrible: «El desorden y los conflictos se
convertirán en una rutina habitual. Una vez más, las guerras
definirán la vida humana». La administración Bush consiguió
ocultar el documento durante cuatro meses, negando sus
conclusiones.
Según Rob Gueterboch, de la organización Greenpeace en
EE UU, el presidente afirma que el calentamiento global es
un embuste, mientras al otro lado del río Potomac el
Pentágono prepara guerras climatológicas, una situación
verdaderamente surrealista.
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Uno de ellos declaró
que la Casa Blanca había escrito al gobierno
británico para quejarse de la opinión del profesor
Sir David King, consejero científico de Tony Blair,
quien había calificado la postura del presidente
Bush como indefendible en este aspecto.
También Bob Watson, el científico jefe del
Banco Mundial, y anteriormente presidente del Comité
intergubernamental sobre el Cambio Climático,
sostuvo que los repetidos avisos del Pentágono no
pueden ser ignorados durante más tiempo.
El enigma que se presenta es el siguiente:
¿puede el presidente Bush seguir ignorando las
advertencias de los informes del Pentágono? Si el
cambio climático es una amenaza para la seguridad y
la economía nacionales, tiene que tomar las medidas
adecuadas. No se trata de un tema menor.
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Según Randall y
Schwartz, el planeta tiene más población de la que
puede sostener y hacia el año 2020 se podría
desencadenar una escasez catastrófica de agua y
energía que provocaran una guerra generalizada.
Recuerdan que hace 8.200 años los cambios del
clima causaron el fracaso de los cultivos, hambre,
enfermedades y la migración masiva de poblaciones,
algo que podría repetirse muy pronto.
Randall declaraba a The Observer que un cambio
repentino en el clima –posibilidad que no puede
descartarse– generaría el caos y añadía que quizás
ya sea demasiado tarde para buscar soluciones.
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